Lo conocí un día cualquiera, esos días en que no esperas que nada pase. En realidad no llamó mucho mi atención, pero se esforzó en hacerlo, en realidad creo que supo leerme bien ya que solo necesito poco tiempo para agradarme.Lo que mas recuerdo son esos ojos grandes, no del tipo que son lindos, más bien del tipo que tiene una expresión fija, no sé si de asombro o de análisis.
Y estuve ahí. Nunca antes había sentido el dolor y la frustración como llegué a sentirla en cuanto él entró en mi vida. Espero nunca volver a sentirla porque una vez más no creo que la soportaría. Me dejaría de nuevo, recostada en mi cama dejando que mis pensamientos y mis lágrimas me comieran viva. La gente dice que es necesario que alguna vez te rompan el corazón, pero no sé que niveles van mas allá de los supuestos necesarios. Tropecé demasiado con la misma piedra. Al punto que por mucho tiempo sentí que no había recuperado todas las piezas de mi pequeño corazón que en varios momentos permití que destrozara. Y eso fue cuando me convertí en la reina de Narnia.
Nunca fui buena con las palabras. Nunca lo he sido y me he resignado a no serlo. No expreso tampoco mis sentimientos, no porque me averguenze de ellos, sino sólo por que son míos y de nadie más. Pero nunca he ganado nada bueno con esto. Por querer proteger lo que hay detrás de mi cortina de hierro creo que he perdido más.
Un día no pude más, y dije las cosas de la manera en que más fácil me pareció que fluyeran. Ahora el tiempo ha pasado y puedo ver con mas tranquilidad aquellos días. Sé que el sigue cobrando más víctimas. Yo aun sigo buscando la forma y las palabras, en nuevos contextos y con nuevas personas.
Y estuve ahí. Nunca antes había sentido el dolor y la frustración como llegué a sentirla en cuanto él entró en mi vida. Espero nunca volver a sentirla porque una vez más no creo que la soportaría. Me dejaría de nuevo, recostada en mi cama dejando que mis pensamientos y mis lágrimas me comieran viva. La gente dice que es necesario que alguna vez te rompan el corazón, pero no sé que niveles van mas allá de los supuestos necesarios. Tropecé demasiado con la misma piedra. Al punto que por mucho tiempo sentí que no había recuperado todas las piezas de mi pequeño corazón que en varios momentos permití que destrozara. Y eso fue cuando me convertí en la reina de Narnia.
Nunca fui buena con las palabras. Nunca lo he sido y me he resignado a no serlo. No expreso tampoco mis sentimientos, no porque me averguenze de ellos, sino sólo por que son míos y de nadie más. Pero nunca he ganado nada bueno con esto. Por querer proteger lo que hay detrás de mi cortina de hierro creo que he perdido más.
Un día no pude más, y dije las cosas de la manera en que más fácil me pareció que fluyeran. Ahora el tiempo ha pasado y puedo ver con mas tranquilidad aquellos días. Sé que el sigue cobrando más víctimas. Yo aun sigo buscando la forma y las palabras, en nuevos contextos y con nuevas personas.






